lunes, 18 de enero de 2016

15/01/16 2º BAT Modalización de Cuerpos



La modalización es un rasgo relacionado con la subjetividad en el texto. Es todo aquello que informa con la actitud del emisor respecto al mensaje y todo aquello que incide en la valoración del mismo.
El texto “Cuerpos” de Ángeles Caso está (poco/mucho/bastante) modalizado. Predomina la modalidad (debes justificar tu elección)
(EPÍSTÉMICA/ DEÓNTICA/VALORATIVA)
-       EPISTÉMICA: Grado certeza. Muestra mayor/menor conocimiento sobre el asunto.
-       DEÓNTICA: Grado de necesidad, obligación, conveniencia, prohibición.
-       VALORATIVA: Valora positiva/negativamente la realidad.
La autora muestra su actitud hacia el tema a través de distintos procedimientos:














Cuerpos, de Ángeles Caso

Cuentan las noticias que la modelo Gisele Bündchen se ha convertido en lo que los estadounidenses llaman una “milmillonaria”: su fortuna ha superado los 1.000 millones de dólares, casi 800 millones de euros. No cabe la menor duda de que Bündchen es una mujer bellísima. Supongo que es, además, una gran profesional y que ha sido lo suficientemente inteligente como para gestionar muy bien su carrera. Incluso puede que sea una tía estupenda, por qué no. Pero no deja de ser asombroso –tristemente asombroso– que una persona pueda ganar semejantes cantidades de dinero en razón únicamente de su físico.
No es nada nuevo, por supuesto. La belleza siempre ha sido muy cotizada. Las mujeres hemos sido sabias durante siglos y siglos a ese respecto, en buena medida porque no nos permitían serlo en ningún otro campo. Hemos aprendido a cuidar de nuestra piel y nuestro cabello, a embellecernos con maquillajes y peinados, a encontrar la ropa que mejor nos sienta. Es natural: mientras los hombres vivían de su valentía en las guerras, de su inteligencia o de sus conocimientos, nosotras sólo teníamos el cuerpo como moneda de cambio. De hecho, ser hermosas fue para muchas –y aún sigue siéndolo– el único camino para lograr un matrimonio ventajoso o una buena fortuna en la prostitución de lujo.
A todos nos gusta la gente guapa, claro que sí. El cerebro se siente atraído por lo armonioso y simétrico, y descansar durante un rato la mirada en un rostro hermoso –de mujer o de hombre– es sin duda algo muy agradable. De ahí a valorar económicamente el aspecto por encima de otras muchas cosas hay, sin embargo, un abismo. Pero en esta sociedad que pone precio a todo, las cosas son así. Las modelos y los modelos pueden hacerse ricos, y hasta milmillonarios, exhibiendo sus rasgos y sus cuerpos. Hay actores o actrices que triunfan tan sólo por su guapura, sin que se les haya conocido nunca ni un gramo de talento. Y presentadores de televisión –hombres y mujeres– que acumulan enormes cuentas bancarias a costa de su físico (con el añadido de una buena dosis de desparpajo, reconozcámoslo).
Entretanto, los médicos de la sanidad pública, de los que dependen nuestras vidas, son funcionarios con sueldos mediocres y sometidos a los recortes. Lo mismo ocurre con los maestros y profesores de todos los niveles, a los que exigimos que nos den la mejor formación. Y con los investigadores, a quienes debemos tanto bienestar y tantos avances, y que para colmo se pasan años trabajando minuciosamente a cambio de becas miserables (cuando no les cierran sus centros, como está empezando a ocurrir). Y con los hombres y las mujeres sabios, aquellos que escriben y nos iluminan y hacen que nuestras vidas sean más ricas y más libres, a cambio de cantidades de dinero a menudo ínfimas.
Algo raro le ocurre a una sociedad que valora por encima de todo lo superficial. Ese culto desaforado al cuerpo y al esplendor de la juventud, esa pasión sin límites por la demostración de resistencia física que hacen los deportistas –sustitutos en el imaginario colectivo de los antiguos guerreros–, huele a malsano y a decadente. Sólo el día en que una mujer o un hombre consigan ser milmillonarios en unos pocos años salvando vidas, estaré dispuesta a cambiar de opinión.

La vanguardia, 16 de febrero de 2012



VERBOS EN 1º PERSONA DEL SINGULAR O PLURAL (YO-NOS)
Cuerpos, de Ángeles Caso

Cuentan las noticias que la modelo Gisele Bündchen se ha convertido en lo que los estadounidenses llaman una “milmillonaria”: su fortuna ha superado los 1.000 millones de dólares, casi 800 millones de euros. No cabe la menor duda de que Bündchen es una mujer bellísima. Supongo que es, además, una gran profesional y que ha sido lo suficientemente inteligente como para gestionar muy bien su carrera. Incluso puede que sea una tía estupenda, por qué no. Pero no deja de ser asombroso –tristemente asombroso– que una persona pueda ganar semejantes cantidades de dinero en razón únicamente de su físico.
No es nada nuevo, por supuesto. La belleza siempre ha sido muy cotizada. Las mujeres hemos sido sabias durante siglos y siglos a ese respecto, en buena medida porque no nos permitían serlo en ningún otro campo. Hemos aprendido a cuidar de nuestra piel y nuestro cabello, a embellecernos con maquillajes y peinados, a encontrar la ropa que mejor nos sienta. Es natural: mientras los hombres vivían de su valentía en las guerras, de su inteligencia o de sus conocimientos, nosotras sólo teníamos el cuerpo como moneda de cambio. De hecho, ser hermosas fue para muchas –y aún sigue siéndolo– el único camino para lograr un matrimonio ventajoso o una buena fortuna en la prostitución de lujo.
A todos nos gusta la gente guapa, claro que sí. El cerebro se siente atraído por lo armonioso y simétrico, y descansar durante un rato la mirada en un rostro hermoso –de mujer o de hombre– es sin duda algo muy agradable. De ahí a valorar económicamente el aspecto por encima de otras muchas cosas hay, sin embargo, un abismo. Pero en esta sociedad que pone precio a todo, las cosas son así. Las modelos y los modelos pueden hacerse ricos, y hasta milmillonarios, exhibiendo sus rasgos y sus cuerpos. Hay actores o actrices que triunfan tan sólo por su guapura, sin que se les haya conocido nunca ni un gramo de talento. Y presentadores de televisión –hombres y mujeres– que acumulan enormes cuentas bancarias a costa de su físico (con el añadido de una buena dosis de desparpajo, reconozcámoslo).
Entretanto, los médicos de la sanidad pública, de los que dependen nuestras vidas, son funcionarios con sueldos mediocres y sometidos a los recortes. Lo mismo ocurre con los maestros y profesores de todos los niveles, a los que exigimos que nos den la mejor formación. Y con los investigadores, a quienes debemos tanto bienestar y tantos avances, y que para colmo se pasan años trabajando minuciosamente a cambio de becas miserables (cuando no les cierran sus centros, como está empezando a ocurrir). Y con los hombres y las mujeres sabios, aquellos que escriben y nos iluminan y hacen que nuestras vidas sean más ricas y más libres, a cambio de cantidades de dinero a menudo ínfimas.
Algo raro le ocurre a una sociedad que valora por encima de todo lo superficial. Ese culto desaforado al cuerpo y al esplendor de la juventud, esa pasión sin límites por la demostración de resistencia física que hacen los deportistas –sustitutos en el imaginario colectivo de los antiguos guerreros–, huele a malsano y a decadente. Sólo el día en que una mujer o un hombre consigan ser milmillonarios en unos pocos años salvando vidas, estaré dispuesta a cambiar de opinión.

La vanguardia, 16 de febrero de 2012

VERBOS DE INTELETO: creer, pensar, suponer
Cuerpos, de Ángeles Caso

Cuentan las noticias que la modelo Gisele Bündchen se ha convertido en lo que los estadounidenses llaman una “milmillonaria”: su fortuna ha superado los 1.000 millones de dólares, casi 800 millones de euros. No cabe la menor duda de que Bündchen es una mujer bellísima. Supongo que es, además, una gran profesional y que ha sido lo suficientemente inteligente como para gestionar muy bien su carrera. Incluso puede que sea una tía estupenda, por qué no. Pero no deja de ser asombroso –tristemente asombroso– que una persona pueda ganar semejantes cantidades de dinero en razón únicamente de su físico.
No es nada nuevo, por supuesto. La belleza siempre ha sido muy cotizada. Las mujeres hemos sido sabias durante siglos y siglos a ese respecto, en buena medida porque no nos permitían serlo en ningún otro campo. Hemos aprendido a cuidar de nuestra piel y nuestro cabello, a embellecernos con maquillajes y peinados, a encontrar la ropa que mejor nos sienta. Es natural: mientras los hombres vivían de su valentía en las guerras, de su inteligencia o de sus conocimientos, nosotras sólo teníamos el cuerpo como moneda de cambio. De hecho, ser hermosas fue para muchas –y aún sigue siéndolo– el único camino para lograr un matrimonio ventajoso o una buena fortuna en la prostitución de lujo.
A todos nos gusta la gente guapa, claro que sí. El cerebro se siente atraído por lo armonioso y simétrico, y descansar durante un rato la mirada en un rostro hermoso –de mujer o de hombre– es sin duda algo muy agradable. De ahí a valorar económicamente el aspecto por encima de otras muchas cosas hay, sin embargo, un abismo. Pero en esta sociedad que pone precio a todo, las cosas son así. Las modelos y los modelos pueden hacerse ricos, y hasta milmillonarios, exhibiendo sus rasgos y sus cuerpos. Hay actores o actrices que triunfan tan sólo por su guapura, sin que se les haya conocido nunca ni un gramo de talento. Y presentadores de televisión –hombres y mujeres– que acumulan enormes cuentas bancarias a costa de su físico (con el añadido de una buena dosis de desparpajo, reconozcámoslo).
Entretanto, los médicos de la sanidad pública, de los que dependen nuestras vidas, son funcionarios con sueldos mediocres y sometidos a los recortes. Lo mismo ocurre con los maestros y profesores de todos los niveles, a los que exigimos que nos den la mejor formación. Y con los investigadores, a quienes debemos tanto bienestar y tantos avances, y que para colmo se pasan años trabajando minuciosamente a cambio de becas miserables (cuando no les cierran sus centros, como está empezando a ocurrir). Y con los hombres y las mujeres sabios, aquellos que escriben y nos iluminan y hacen que nuestras vidas sean más ricas y más libres, a cambio de cantidades de dinero a menudo ínfimas.
Algo raro le ocurre a una sociedad que valora por encima de todo lo superficial. Ese culto desaforado al cuerpo y al esplendor de la juventud, esa pasión sin límites por la demostración de resistencia física que hacen los deportistas –sustitutos en el imaginario colectivo de los antiguos guerreros–, huele a malsano y a decadente. Sólo el día en que una mujer o un hombre consigan ser milmillonarios en unos pocos años salvando vidas, estaré dispuesta a cambiar de opinión.

La vanguardia, 16 de febrero de 2012


ADJETIVOS VALORATIVOS
ADJETIVOS Y SUSTANTIVOS VALORATIVOS

Cuerpos, de Ángeles Caso

Cuentan las noticias que la modelo Gisele Bündchen se ha convertido en lo que los estadounidenses llaman una “milmillonaria: su fortuna ha superado los 1.000 millones de dólares, casi 800 millones de euros. No cabe la menor duda de que Bündchen es una mujer bellísima. Supongo que es, además, una gran profesional y que ha sido lo suficientemente inteligente como para gestionar muy bien su carrera. Incluso puede que sea una tía estupenda, por qué no. Pero no deja de ser asombroso –tristemente asombroso– que una persona pueda ganar semejantes cantidades de dinero en razón únicamente de su físico.
No es nada nuevo, por supuesto. La belleza siempre ha sido muy cotizada. Las mujeres hemos sido sabias durante siglos y siglos a ese respecto, en buena medida porque no nos permitían serlo en ningún otro campo. Hemos aprendido a cuidar de nuestra piel y nuestro cabello, a embellecernos con maquillajes y peinados, a encontrar la ropa que mejor nos sienta. Es natural: mientras los hombres vivían de su valentía en las guerras, de su inteligencia o de sus conocimientos, nosotras sólo teníamos el cuerpo como moneda de cambio. De hecho, ser hermosas fue para muchas –y aún sigue siéndolo– el único camino para lograr un matrimonio ventajoso o una buena fortuna en la prostitución de lujo.
A todos nos gusta la gente guapa, claro que sí. El cerebro se siente atraído por lo armonioso y simétrico, y descansar durante un rato la mirada en un rostro hermoso –de mujer o de hombre– es sin duda algo muy agradable. De ahí a valorar económicamente el aspecto por encima de otras muchas cosas hay, sin embargo, un abismo. Pero en esta sociedad que pone precio a todo, las cosas son así. Las modelos y los modelos pueden hacerse ricos, y hasta milmillonarios, exhibiendo sus rasgos y sus cuerpos. Hay actores o actrices que triunfan tan sólo por su guapura, sin que se les haya conocido nunca ni un gramo de talento. Y presentadores de televisión –hombres y mujeres– que acumulan enormes cuentas bancarias a costa de su físico (con el añadido de una buena dosis de desparpajo, reconozcámoslo).
Entretanto, los médicos de la sanidad pública, de los que dependen nuestras vidas, son funcionarios con sueldos mediocres y sometidos a los recortes. Lo mismo ocurre con los maestros y profesores de todos los niveles, a los que exigimos que nos den la mejor formación. Y con los investigadores, a quienes debemos tanto bienestar y tantos avances, y que para colmo se pasan años trabajando minuciosamente a cambio de becas miserables (cuando no les cierran sus centros, como está empezando a ocurrir). Y con los hombres y las mujeres sabios, aquellos que escriben y nos iluminan y hacen que nuestras vidas sean más ricas y más libres, a cambio de cantidades de dinero a menudo ínfimas.
Algo raro le ocurre a una sociedad que valora por encima de todo lo superficial. Ese culto desaforado al cuerpo y al esplendor de la juventud, esa pasión sin límites por la demostración de resistencia física que hacen los deportistas –sustitutos en el imaginario colectivo de los antiguos guerreros–, huele a malsano y a decadente. Sólo el día en que una mujer o un hombre consigan ser milmillonarios en unos pocos años salvando vidas, estaré dispuesta a cambiar de opinión.

La vanguardia, 16 de febrero de 2012
ADVERBIOS VALORATIVOS (de certeza, de incertidumbre, de juicio o necesidad)

Cuerpos, de Ángeles Caso

Cuentan las noticias que la modelo Gisele Bündchen se ha convertido en lo que los estadounidenses llaman una “milmillonaria”: su fortuna ha superado los 1.000 millones de dólares, casi 800 millones de euros. No cabe la menor duda de que Bündchen es una mujer bellísima. Supongo que es, además, una gran profesional y que ha sido lo suficientemente inteligente como para gestionar muy bien su carrera. Incluso puede que sea una tía estupenda, por qué no. Pero no deja de ser asombroso –tristemente asombroso– que una persona pueda ganar semejantes cantidades de dinero en razón únicamente de su físico.
No es nada nuevo, por supuestoLa belleza siempre ha sido muy cotizada. Las mujeres hemos sido sabias durante siglos y siglos a ese respecto, en buena medida porque no nos permitían serlo en ningún otro campo. Hemos aprendido a cuidar de nuestra piel y nuestro cabello, a embellecernos con maquillajes y peinados, a encontrar la ropa que mejor nos sienta. Es naturalmientras los hombres vivían de su valentía en las guerras, de su inteligencia o de sus conocimientos, nosotras sólo teníamos el cuerpo como moneda de cambio. De hecho, ser hermosas fue para muchas –y aún sigue siéndolo– el único camino para lograr un matrimonio ventajoso o una buena fortuna en la prostitución de lujo.
A todos nos gusta la gente guapa, claro que sí. El cerebro se siente atraído por lo armonioso y simétrico, y descansar durante un rato la mirada en un rostro hermoso –de mujer o de hombre– es sin duda algo muy agradable. De ahí a valorar económicamente el aspecto por encima de otras muchas cosas hay, sin embargo, un abismo. Pero en esta sociedad que pone precio a todo, las cosas son así. Las modelos y los modelos pueden hacerse ricos, y hasta milmillonarios, exhibiendo sus rasgos y sus cuerpos. Hay actores o actrices que triunfan tan sólo por su guapura, sin que se les haya conocido nunca ni un gramo de talento. Y presentadores de televisión –hombres y mujeres– que acumulan enormes cuentas bancarias a costa de su físico (con el añadido de una buena dosis de desparpajo, reconozcámoslo).
Entretanto, los médicos de la sanidad pública, de los que dependen nuestras vidas, son funcionarios con sueldos mediocres y sometidos a los recortes. Lo mismo ocurre con los maestros y profesores de todos los niveles, a los que exigimos que nos den la mejor formación. Y con los investigadores, a quienes debemos tanto bienestar y tantos avances, y que para colmo se pasan años trabajando minuciosamente a cambio de becas miserables (cuando no les cierran sus centros, como está empezando a ocurrir). Y con los hombres y las mujeres sabios, aquellos que escriben y nos iluminan y hacen que nuestras vidas sean más ricas y más libres, a cambio de cantidades de dinero a menudo ínfimas.
Algo raro le ocurre a una sociedad que valora por encima de todo lo superficial. Ese culto desaforado al cuerpo y al esplendor de la juventud, esa pasión sin límites por la demostración de resistencia física que hacen los deportistas –sustitutos en el imaginario colectivo de los antiguos guerreros–, huele a malsano y a decadente. Sólo el día en que una mujer o un hombre consigan ser milmillonarios en unos pocos años salvando vidas, estaré dispuesta a cambiar de opinión.

La vanguardia, 16 de febrero de 2012
DERIVACIÓN (cuando adquiere una connotación)
Cuerpos, de Ángeles Caso

Cuentan las noticias que la modelo Gisele Bündchen se ha convertido en lo que los estadounidenses llaman una “milmillonaria: su fortuna ha superado los 1.000 millones de dólares, casi 800 millones de euros. No cabe la menor duda de que Bündchen es una mujer bellísima. Supongo que es, además, una gran profesional y que ha sido lo suficientemente inteligente como para gestionar muy bien su carrera. Incluso puede que sea una tía estupenda, por qué no. Pero no deja de ser asombroso –tristemente asombroso– que una persona pueda ganar semejantes cantidades de dinero en razón únicamente de su físico.
No es nada nuevo, por supuesto. La belleza siempre ha sido muy cotizada. Las mujeres hemos sido sabias durante siglos y siglos a ese respecto, en buena medida porque no nos permitían serlo en ningún otro campo. Hemos aprendido a cuidar de nuestra piel y nuestro cabello, a embellecernos con maquillajes y peinados, a encontrar la ropa que mejor nos sienta. Es natural: mientras los hombres vivían de su valentía en las guerras, de su inteligencia o de sus conocimientos, nosotras sólo teníamos el cuerpo como moneda de cambio. De hecho, ser hermosas fue para muchas –y aún sigue siéndolo– el único camino para lograr un matrimonio ventajoso o una buena fortuna en la prostitución de lujo.
A todos nos gusta la gente guapa, claro que sí. El cerebro se siente atraído por lo armonioso y simétrico, y descansar durante un rato la mirada en un rostro hermoso –de mujer o de hombre– es sin duda algo muy agradable. De ahí a valorar económicamente el aspecto por encima de otras muchas cosas hay, sin embargo, un abismo. Pero en esta sociedad que pone precio a todo, las cosas son así. Las modelos y los modelos pueden hacerse ricos, y hasta milmillonarios, exhibiendo sus rasgos y sus cuerpos. Hay actores o actrices que triunfan tan sólo por su guapura, sin que se les haya conocido nunca ni un gramo de talento. Y presentadores de televisión –hombres y mujeres– que acumulan enormes cuentas bancarias a costa de su físico (con el añadido de una buena dosis de desparpajo, reconozcámoslo).
Entretanto, los médicos de la sanidad pública, de los que dependen nuestras vidas, son funcionarios con sueldos mediocres y sometidos a los recortes. Lo mismo ocurre con los maestros y profesores de todos los niveles, a los que exigimos que nos den la mejor formación. Y con los investigadores, a quienes debemos tanto bienestar y tantos avances, y que para colmo se pasan años trabajando minuciosamente a cambio de becas miserables (cuando no les cierran sus centros, como está empezando a ocurrir). Y con los hombres y las mujeres sabios, aquellos que escriben y nos iluminan y hacen que nuestras vidas sean más ricas y más libres, a cambio de cantidades de dinero a menudo ínfimas.
Algo raro le ocurre a una sociedad que valora por encima de todo lo superficial. Ese culto desaforado al cuerpo y al esplendor de la juventud, esa pasión sin límites por la demostración de resistencia física que hacen los deportistas –sustitutos en el imaginario colectivo de los antiguos guerreros–, huele a malsano y a decadente. Sólo el día en que una mujer o un hombre consigan ser milmillonarios en unos pocos años salvando vidas, estaré dispuesta a cambiar de opinión.

La vanguardia, 16 de febrero de 2012


SIGNOS DE PUNTUACIÓN (la raya y los paréntesis)
Cuerpos, de Ángeles Caso

Cuentan las noticias que la modelo Gisele Bündchen se ha convertido en lo que los estadounidenses llaman una “milmillonaria”: su fortuna ha superado los 1.000 millones de dólares, casi 800 millones de euros. No cabe la menor duda de que Bündchen es una mujer bellísima. Supongo que es, además, una gran profesional y que ha sido lo suficientemente inteligente como para gestionar muy bien su carrera. Incluso puede que sea una tía estupenda, por qué no. Pero no deja de ser asombroso –tristemente asombroso– que una persona pueda ganar semejantes cantidades de dinero en razón únicamente de su físico.
No es nada nuevo, por supuesto. La belleza siempre ha sido muy cotizada. Las mujeres hemos sido sabias durante siglos y siglos a ese respecto, en buena medida porque no nos permitían serlo en ningún otro campo. Hemos aprendido a cuidar de nuestra piel y nuestro cabello, a embellecernos con maquillajes y peinados, a encontrar la ropa que mejor nos sienta. Es natural: mientras los hombres vivían de su valentía en las guerras, de su inteligencia o de sus conocimientos, nosotras sólo teníamos el cuerpo como moneda de cambio. De hecho, ser hermosas fue para muchas –y aún sigue siéndolo– el único camino para lograr un matrimonio ventajoso o una buena fortuna en la prostitución de lujo.
A todos nos gusta la gente guapa, claro que sí. El cerebro se siente atraído por lo armonioso y simétrico, y descansar durante un rato la mirada en un rostro hermoso –de mujer o de hombre– es sin duda algo muy agradable. De ahí a valorar económicamente el aspecto por encima de otras muchas cosas hay, sin embargo, un abismo. Pero en esta sociedad que pone precio a todo, las cosas son así. Las modelos y los modelos pueden hacerse ricos, y hasta milmillonarios, exhibiendo sus rasgos y sus cuerpos. Hay actores o actrices que triunfan tan sólo por su guapura, sin que se les haya conocido nunca ni un gramo de talento. Y presentadores de televisión –hombres y mujeres– que acumulan enormes cuentas bancarias a costa de su físico (con el añadido de una buena dosis de desparpajo, reconozcámoslo).
Entretanto, los médicos de la sanidad pública, de los que dependen nuestras vidas, son funcionarios con sueldos mediocres y sometidos a los recortes. Lo mismo ocurre con los maestros y profesores de todos los niveles, a los que exigimos que nos den la mejor formación. Y con los investigadores, a quienes debemos tanto bienestar y tantos avances, y que para colmo se pasan años trabajando minuciosamente a cambio de becas miserables (cuando no les cierran sus centros, como está empezando a ocurrir). Y con los hombres y las mujeres sabios, aquellos que escriben y nos iluminan y hacen que nuestras vidas sean más ricas y más libres, a cambio de cantidades de dinero a menudo ínfimas.
Algo raro le ocurre a una sociedad que valora por encima de todo lo superficial. Ese culto desaforado al cuerpo y al esplendor de la juventud, esa pasión sin límites por la demostración de resistencia física que hacen los deportistas –sustitutos en el imaginario colectivo de los antiguos guerreros–, huele a malsano y a decadente. Sólo el día en que una mujer o un hombre consigan ser milmillonarios en unos pocos años salvando vidas, estaré dispuesta a cambiar de opinión.

La vanguardia, 16 de febrero de 2012
CAMBIOS DE REGISTRO (Predomina el coloquial, registro formal al final)
Cuerpos, de Ángeles Caso

Cuentan las noticias que la modelo Gisele Bündchen se ha convertido en lo que los estadounidenses llaman una “milmillonaria”: su fortuna ha superado los 1.000 millones de dólares, casi 800 millones de euros. No cabe la menor duda de que Bündchen es una mujer bellísima. Supongo que es, además, una gran profesional y que ha sido lo suficientemente inteligente como para gestionar muy bien su carrera. Incluso puede que sea una tía estupenda, por qué no. Pero no deja de ser asombroso –tristemente asombroso– que una persona pueda ganar semejantes cantidades de dinero en razón únicamente de su físico.
No es nada nuevo, por supuesto. La belleza siempre ha sido muy cotizada. Las mujeres hemos sido sabias durante siglos y siglos a ese respecto, en buena medida porque no nos permitían serlo en ningún otro campo. Hemos aprendido a cuidar de nuestra piel y nuestro cabello, a embellecernos con maquillajes y peinados, a encontrar la ropa que mejor nos sienta. Es natural: mientras los hombres vivían de su valentía en las guerras, de su inteligencia o de sus conocimientos, nosotras sólo teníamos el cuerpo como moneda de cambio. De hecho, ser hermosas fue para muchas –y aún sigue siéndolo– el único camino para lograr un matrimonio ventajoso o una buena fortuna en la prostitución de lujo.
A todos nos gusta la gente guapa, claro que sí. El cerebro se siente atraído por lo armonioso y simétrico, y descansar durante un rato la mirada en un rostro hermoso –de mujer o de hombre– es sin duda algo muy agradable. De ahí a valorar económicamente el aspecto por encima de otras muchas cosas hay, sin embargo, un abismo. Pero en esta sociedad que pone precio a todo, las cosas son asíLas modelos y los modelos pueden hacerse ricos, y hasta milmillonarios, exhibiendo sus rasgos y sus cuerpos. Hay actores o actrices que triunfan tan sólo por su guapura, sin que se les haya conocido nunca ni un gramo de talento. Y presentadores de televisión –hombres y mujeres– que acumulan enormes cuentas bancarias a costa de su físico (con el añadido de una buena dosis de desparpajo, reconozcámoslo).
Entretanto, los médicos de la sanidad pública, de los que dependen nuestras vidas, son funcionarios con sueldos mediocres y sometidos a los recortes. Lo mismo ocurre con los maestros y profesores de todos los niveles, a los que exigimos que nos den la mejor formación. Y con los investigadores, a quienes debemos tanto bienestar y tantos avances, y que para colmo se pasan años trabajando minuciosamente a cambio de becas miserables (cuando no les cierran sus centros, como está empezando a ocurrir). Y con los hombres y las mujeres sabios, aquellos que escriben y nos iluminan y hacen que nuestras vidas sean más ricas y más libres, a cambio de cantidades de dinero a menudo ínfimas.
Algo raro le ocurre a una sociedad que valora por encima de todo lo superficial. Ese culto desaforado al cuerpo y al esplendor de la juventud, esa pasión sin límites por la demostración de resistencia física que hacen los deportistas –sustitutos en el imaginario colectivo de los antiguos guerreros–, huele a malsano y a decadente. Sólo el día en que una mujer o un hombre consigan ser milmillonarios en unos pocos años salvando vidas, estaré dispuesta a cambiar de opinión.

La vanguardia, 16 de febrero de 2012

La modalización es un rasgo relacionado con la subjetividad en el texto. Es todo aquello que informa con la actitud del emisor respecto al mensaje y todo aquello que incide en la valoración del mismo.
El texto “Cuerpos” de Ángeles Caso está (poco/mucho/bastante) modalizado. Predomina la modalidad (debes justificar tu elección)
(EPÍSTÉMICA/ DEÓNTICA/VALORATIVA)
-        EPISTÉMICA: Grado certeza. Muestra mayor/menor conocimiento sobre el asunto.
-        DEÓNTICA: Grado de necesidad, obligación, conveniencia, prohibición.
-        VALORATIVA: Valora positiva/negativamente la realidad.
La autora muestra su actitud hacia el tema a través de distintos procedimientos:

1.   Predominio de verbos en 1º persona del singular y del plural a lo largo de  todo el texto. (lín. )
2.   Empleo de adjetivo y sustantivos valorativos: (ejemplos-lín.)
3.   Uso de adverbios valorativos de certeza y de juicio.
4.   Uso de signos de puntuación.
5.   Cambios de registro (justificación muy importante, explica el porqué de ese cambio, qué fin tiene)
6.   Uso de derivación apreciativa: sólo es una pero muy significativa.

sábado, 9 de enero de 2016

09/01/16 LIT. UNIVERSAL





¡Bienvenidos a todos!

Comienza un nuevo año y continuamos curso escolar.... Pilas recargadas...
Como os prometí, ya he subido las fotos del MURO UNIVERSAL, muchas gracias... esta es la satisfacción del trabajo bien hecho!!!!

Hemos comenzado el año, viendo La Biblia y su influencia en las ARTES, en concreto en la literatura y el cine.

- De las explicaciones de estos dos días, tenéis que redactar los esquemas de clase.
- El lunes, acabaremos el tema, leyendo algunos fragmentos, viendo algunos videos... y con la reflexión extraída, pondréis punto final a vuestros apuntes sobre este tema, tan amplio e interesante... abordarlo es casi imposible.

Un saludo,

09/01/16 2º BAT


¡Bienvenidos a todos! Empezamos año y continuamos curso...

El jueves empezamos el año, explicando en qué consistería esto de la MODALIZACIÓN.

- Corregimos el texto "Por mi culpa" y fuimos señalando rasgos de modalización, aunque sin ponerles nombre.

El viernes, corregimos el texto "Cuerpos"... y os comenté cómo debéis de empezar la respuesta a la pregunta PAU: Extrae del texto los rasgos de modalización.

- Empezaremos con una pequeña definición de adecuación y modalización.

El próximo día, debéis de traer el BLOQUE 4 de ADECUACIÓN Y COHESIÓN. Lo necesitaréis para hacer el primer ejercicio de modalización. EL texto, las pautas y las explicaciones las daré al principio de la clase, de nuevo... para los que no estuvísteis el jueves. 

Un saludo, y por favor, leed el libro La casa de los espíritus    de Isabel Allende. 
                  y si no es mucho pedir, repasad el modelo de comentario del primer trimestre. 

 

domingo, 13 de diciembre de 2015

11/12/2015 2º BAT



Hola a  todos, 
Estas son las actividades que entregué en pasado viernes 11 de diciembre. En clase estuvimos comentando las ideas y comentando las actividades que tenéis que hacer, y corregimos las palabras para analizar morfológicamente. Lee todo con detenimiento y el próximo jueves entregas las actividades.  
Badajoz celebra la diversidad sexual
Se aproxima la tercera edición de los “Palomos Cojos”, una celebración de la diversidad sexual, la demostración de que Extremadura es muy gayfriendly, en oposición a las homófobas palabras del ya exalcalde Miguel A. Celdrán.
Fiesta, música, calles abarrotadas de gente que acepta cualquier condición sexual, la bandera del arcoiris ondeando por doquier. Puedes vestirte con taparrabos y plumas si te apetece, ¡no importa! ¡Es la fiesta de los “Palomos Cojos”! Eso sí, al día siguiente procura volver a la “normalidad”.
Si vas de la mano con tu pareja y es de tu mismo sexo, acostúmbrate a que el 99% de esa población pacense que el día anterior estaba de celebración ahora no pueda controlar su mirada hacia vuestras manos entrelazadas con curiosas expresiones en sus caras; muchos padres que paseaban con sus hijos entre arcoiris seguramente disimularán diciendo “son amigos, son amigos” si te das un beso delante de sus inocentes ojos; también es posible que en el mismo bar, ya sin la decoración tan colorista, no sean tan amables si haces manitas mientras tomas un café en sus mesas; o ese taxista feliz por no parar en todo el día, ya cansado y malhumorado, diga en voz alta “maricones...” al alejarte de su coche de la mano, como cualquier otra pareja.
Y podría seguir. He vivido muchas más anécdotas de ese tipo, en 24 años que tengo (y muchos menos “fuera del armario”). Aprovechemos esas horas, pues, para disfrutar del lado bueno (si se puede llamar así) de la hipocresía de una sociedad que cambia de un día para otro... O no.—                         
Carlos Rivero Moreno. (Cartas al director -  El País, 17 de mayo de 2014)

ACTIVIDADES PARA EL TEXTO: “Badajoz celebra la diversidad sexual”
1.      Analiza morfológicamente las palabras en negrita del texto. (en otra hoja)
2.      Define las palabras que están subrayadas. (en otra hoja)
3.      Contesta a las siguientes preguntas:
a.       El tema del texto es:
b.      Completa con qué tipo de argumento se justifican las siguientes ideas del texto.
1.     Se celebra la 3ª edición del festival gay “Palomos Cojos” en Badajoz (Extremadura)
a.    El exalcalde está en contra,  tuvo actitudes y comentarios homófobos.
2.    La libertad de la diversidad sexual dura solo un día.
a.    La gente acepta con normalidad gestos de cariño entre gays.
b.    Ese día todo vale.
3.    La realidad en Badajoz es diferente/homófoba.
a.    Miradas de asombro.
b.    Eufemismos a los niños: “amigos/as por novios/as o parejas”.
c.    Actitudes poco amables.
d.    Actitudes falsas.
4.    La sociedad es hipócrita, excepto un día: disfrútalo.

a.       Indica qué líneas y qué ideas podemos incluir en estas tres partes propias de los textos que comentamos.
La estructura externa del texto presenta ______ párrafo. Como podemos ver,  no coincide con el esquema organizativo propio de este tipo de textos argumentativos-expositivos:
                                                  i.    Planteamiento del tema: De la línea ___ a la ____. Ideas …
                                                ii.    Cuerpo argumentativo:
                                               iii.    Conclusión o cierre:

b.      La tesis del texto es:
c.       La estructura del texto es:
d.      Las funciones del lenguaje predominantes en el texto son:
e.       En casa, con estas actividades redacta un comentario crítico completo, recuerda que debes incluir al finalizar la opinión personal tal y como se ha explicado en clase.
FECHA DE ENTREGA: Jueves, 17 de diciembre.
 

viernes, 4 de diciembre de 2015

04/12/2015 2º BAT


En la clase de hoy... 4 de diciembre de 2015

Hemos explicado la diferencia entre modismo y frase hecha. Con esto, hemos completado la teoría que se explicó el jueves. 

Después ha empezado la práctica. Acaba de hacer estos ejercicios y entrégalos el próximo jueves. 

- Estudia el Comentario de texto y la plantilla. 
- Practica morfología porque el próximo día 15 de enero habrá examen. 


EL ORIGEN DEL LÉXICO ESPAÑOL – I.E.S. PLAYA FLAMENCA- 2º BACHILLERATO

1. Escribe el nombre de las siguientes siglas.
- ADN - ATS
-DRAE -INEM
- IRPF - ISBN
- ITV - IVA
- I+D - MEC
-OCDE - OIT
- OMS - ONU
- SME - ISIS
- UE - EE.UU
- RR.CC - WC
- UNESCO - OTAN
2. Corrige las faltas ortográficas del texto. ¿qué tipo de palabras abunda? ¿por qué?
"Primero, una sesión de footing o jogging, que termina en un sprint. Luego, al jacuzzi, a leer un best seller, mientras alguien te prepara un sandwich con beicon. Si estás solo, llamas a un catering. Y, después, a ver la televisión, que es prime time. Haces un poco de zapping y terminas el día viendo un show mientras discutes con tu hija que se quiere poner un piercing y hacer un lifting. ¿Estamos en España?"
Julio Somoano y David Álvarez, Dándole a la lengua
3. Clasifica las siguientes palabras: zoos, barriobajero, cines, despenalizado, pordiosero, incorporación, sietemesinos, naranjal, envejecidos, ricachón,
SIMPLES
COMPUESTAS
DERIVADAS
PARASINTÉTICAS


















4. Lee la siguiente texto y realiza las siguientes actividades.

Una sociedad más libre, preparada, plural e igualitaria

Cuarenta años después del inicio de la transición política que permitió la llegada de la democracia, los españoles no tenemos que felicitarnos sólo por la recuperación de las libertades democráticas, sino porque el nivel y la calidad de vida de la mayor parte de la población es sustancialmente mejor en todos los aspectos. Con la muerte de Franco y el fin de su infamante régimen dictatorial, la vida pública dejó de estar regida por criterios de estricta vigilancia policial y religiosa. Es cierto que en los últimos años del régimen se pusieron las bases materiales que facilitaron la transformación de las estructuras políticas, sociales y económicas, pero fue con la llegada de la democracia y la entrada de nuestro país en la UE y la OTAN cuando se produjo un cambio histórico que transformó el país de arriba abajo.
La radiografía de la sociedad española no deja lugar a dudas. El analfabetismo es ya un fenómeno residual en una sociedad en la que el acceso a la educación se ha democratizado y todos los jóvenes pueden acceder a la Universidad; la moral ha regresado al ámbito privado y están asentados derechos sociales como los de libertad de culto, divorcio, matrimonio homosexual y el aborto está despenalizado. La discriminación de género está social y jurídicamente proscrita, aunque en la práctica todavía queda camino para alcanzar la igualdad real. España es hoy un Estado de Derecho donde todos los ciudadanos son iguales ante la ley. Finalmente, nadie cuestiona que la implantación de un sistema económico liberal ha permitido una estabilidad y bienestar como nunca antes se había conocido en España. Unos logros ya irrenunciables que son mérito de todos los españoles.

El Mundo 05/11/2015
  • Analiza morfológicamente las palabras en negrita.
  • Define las palabras subrayadas.
  • Extrae el tema y resume el texto.
  • Indica las ideas principales y secundarias, y relaciónalas con los argumentos que las defienden.
  • TAREA: Comentario Crítico del texto.